Empecemos ubicando qué se necesita para un nuevo comienzo:

  1. Que ambas personas quieran. Ambos deben creer profundamente en la relación, sentir que es necesaria e importante la relación de pareja.
  2. Que ambos estén solteros y que se hayan dado tiempo para sanar alguna relación, si es que la tuvieron. Si alguno de los dos está en una relación, pasará un tiempo en el que su mente tendrá que enfrentar un proceso de duelo, puede tomar algunos meses antes de que una persona esté lista para reiniciar una relación que dejó.
  3. Tener proyectos o metas en común, si no los tienen, es importante verificar si pueden visualizar alguno.
  4. Que exista amistad entre ambos, que sientan fraternidad, que haya comprensión de ambas partes.
  5. Que exista atracción sexual mutua, que se sientan entusiasmados con reiniciar su vida sexual.
  6. Que se preocupen uno por el otro, que haya mutualidad en brindarse cuidados, en hacerse la vida fácil, en cuidar la integridad social, económica y emocional del otro.
  7. La honestidad es la pieza clave, hay que aprender a externar con toda honestidad. Si ocultamos algo va a aparecer de cierta manera, a través de nuestra presencia incómoda, de nuestra actitud poco colaboradora, etc. Mejor decir la verdad que fingir.
  8. Desinterés. La pareja ha de estar unida por el motivo de sentirse invitada a ser parte de ella, tener motivos económicos, sociales o referidos a los hijos; esto llevará a la pareja al declive emocional y moral. Si queremos que una relación se sostenga sin sentir amor por la pareja no va a funcionar.
  9. Comprensión y perdón. Si logras ubicar lo que llevó a la persona a herirte en el pasado, si se han perdonado mutuamente, y consideran que las situaciones y conflictos los llevaron a conocerse mejor y les dan un plus, sin duda el nuevo comienzo es buena idea.

Qué no se puede hacer:

Hay un dicho muy famoso que dice que el pueblo que no conoce su historia tiene el destino de repetirla, en las parejas funciona igual, reconocer lo que vivimos puede apoyarnos a reconocer cómo mejorar las circunstancias evitando caer en los viejos errores.

Empezar desde cero. Nadie empieza de cero, ni siquiera quienes acaban de conocerse. Llevamos muchas ideas cargando, tenemos valores que nos apoyan a tomar decisiones, tenemos experiencias pasadas. Es importante que no intentes forzar a que se empiece desde cero, como si fueran dos desconocidos. Si bien se puede elegir ir poco a poco, también es cierto que no podemos hacer de cuenta que nada ha pasado.

Fingir que lo estamos pasando bien. Si simulas algo, va a salir de alguna manera, vas a sentirte en una jaula y tarde o temprano mermará tu existencia.

Cuáles son algunos de los conflictos comunes que se viven al recomenzar y cómo enfrentarlo:

Mala comunicación. La pareja puede evitar el conflicto a toda costa y eso le lleva a esconder sentimientos, expectativas y proyectos. Es importante externar lo que piensan y sienten y colaborar para construir una comunicación respetuosa.

Inseguridad y celos. Los celos son emociones importantes que nos muestran cuando algo no marcha bien en la relación; es la forma en que detectamos deslealtades o podemos darnos cuenta de lo distante que está la pareja. Verifica si tienes que empezar a nombrar lo que ocurre y solucionarlo. Si los celos no tienen razón de ser, es probable que necesites sanar; esta sanación es individual, y cada miembro de la pareja puede trabajar en sus propios celos con ayuda de un psicólogo. Si consideran que los celos se han convertido en un tema central, es probable que el vínculo esté lastimado y sea necesario consultar en pareja.

Viejos conflictos. A veces terminamos haciendo lo mismo, es fácil volver a actuar de la misma manera, tener las mismas rutinas y terminar conflictuados. Date la oportunidad de utilizar nuevas fórmulas para reducir el aburrimiento, mejorar la vida sexual, etc.

La influencia de los demás. A veces nos afecta que las personas que nos rodean opinen sobre la relación, para presionar para que sigamos juntos o para separarnos. Si enfrentas esta situación, es importante que te des tiempo para pensar fuera de esas influencias y puedas distinguir qué es lo que tú quieres.

Esperar que la pareja nos sane. Pensamos que al estar juntos, la persona tiene la obligación de cuidarnos, de hacernos sentir bien, de sanar todo aquello que nos hizo sentir mal en el pasado. Si bien es importante reparar el daño, también hay un proceso personal que escapa de las intenciones de la pareja, por lo que, dicha reparación se da en una corresponsabilidad.

La tortura. Muchas parejas buscan torturar a su prójimo hasta que pague (por haber sido infiel, poco recíproco, ausente, etc.). Piensan que torturar a la persona un tiempo, les aporta igualdad; en realidad, esto hará el abismo más grande.

Ahora que ya cuentas con más información respecto al tema, te invitamos a reflexionar y contactarnos para brindarte el acompañamiento necesario para la construcción de herramientas que favorezcan tu toma de decisiones.