Enfermedades, deudas, eventos en la vida que dan origen a una necesidad económica cuando menos lo esperas, y mucho menos cuando no hiciste un ahorro para ese tipo de situaciones, de eso que tanto hablamos el año pasado. Cuando entra la desesperación, parece que las puertas se cierran, y existen personas que pueden aprovecharse de eso sin miramientos.

Justo cuando piensas que no hay salida, aparece en Facebook, en un volante o pegado en un poste, un anunció de aquel “buen samaritano” que presta dinero sin aval, sin buró de crédito y en menos de 24 horas, pagando en abonos chiquitos. Te brillan los ojos ante una posible esperanza de solución, y puedes estar en riesgo de caer en manos de estas personas cuyos medios pueden no ser tan legales y sí poner en riesgo tu patrimonio.

Existe un delito contemplado en las legislaciones penales de los estados, conocido como usura, mismo que lo comete la persona que realice operaciones, que consten por escrito o no, para obtener intereses y lucros superiores a la tasa de interés bancario autorizado a la fecha de la operación, castigando con multa y hasta un tiempo en prisión, mismo que puede verse aumentado cuando se hace valer de la ignorancia, inexperiencia o necesidad de la persona de la cual se obtiene ese lucro desmedido.

Durante el 2018, la tasa de interés bancario que ronda el 8% mensual con un Costo Anual Total (CAT), aproximadamente del 30%. Esto indica que, cualquier persona o institución que preste dinero cobrando una tasa de interés mayor a la permitida por ley, puede estar en el supuesto del delito de usura.

Además, este tipo de personas suelen hacer firmar a los necesitados pagarés en blanco, que posteriormente llenarán a su conveniencia, inflando la cantidad efectivamente prestada, lo que tampoco está permitido por la ley, pero que, al final del día, puede provocar demandas intentando cobrar la deuda inflada, más intereses, teniendo la obligación de defenderse la parte afectada para no perder su patrimonio, generando gastos como pagar los honorarios de un abogado que los defienda.

Otra modalidad conocida es los usureros o prestamistas aquí se “dejan en garantía” las tarjetas de débito o nómina de la persona a quien le prestaron el dinero, retirando el dinero semanal o quincenal que gana el trabajador “hasta que concluya la deuda”, dejando a las personas completamente vulnerables y expuestas a más delitos.

Esta práctica ilegal se ha popularizado en el territorio nacional, pues la necesidad de las personas puede ser mucha y el acceso a créditos formales pocas veces es factible, sobre todo cuando no se tiene buena calificación en el buró de crédito; sin embargo, recurrir a estos “prestamistas”, es bastante riesgoso y se pagan grandes cantidades de dinero por el dinero que se entrega. Cuidar de la economía es tarea de todos los miembros de la familia; estar informados ayuda a evitar este tipo de necesidad inminente