Para comprender la importancia de la vacunación, necesitamos conocer la definición de vacuna, por lo que la literatura nos refleja que es una preparación biológica que tiene la misión de generar inmunidad (protección) contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos (células de defensa de nuestro cuerpo).

Puede tratarse, de una suspensión de microorganismos (bacterias, virus, etc.) muertos o atenuados, o derivados de los mismos. El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas veces se pueden administrar vía oral o nasal.

Podríamos entender que el mayor beneficio de la vacunación es la protección contra la enfermedad a la cual va dirigida la vacuna, pero no es la única ventaja, ya que existen diferentes beneficios personales, para la sociedad y nuestras futuras generaciones, y otro de los principales objetivos de esta práctica de la medicina preventiva es la erradicación, eliminación y control de enfermedades potencialmente riesgosas.

Existe una corriente antivacunas, basada en ciertas escuelas naturistas o en el temor a los efectos secundarios, que promueve la no vacunación de los hijos. Esta es una actitud frecuentemente basada en la falta de información adecuada: se cree erróneamente que es mejor tener la enfermedad natural que aplicarse la vacuna

¿Qué pasaría, entonces, si ninguna persona se vacunara más?

Enfermedades que se han ido erradicando y disminuyendo significativamente desde hace años reaparecerían (sarampión, tétanos, poliomielitis, etc.), y unos pocos casos en una población sin vacunas, podrían producir un gran número de afectados, aunado a esto contamos que en la actualidad los medios de transporte son más eficaces y rápidos, logrando traslados de personas a distintos países, y estos movimientos migratorios junto con el  turismo y los viajes laborales hacen que control de las enfermedades transmisibles sean más factibles y un gran reto para la salud pública.

Entonces dentro de este contexto podríamos comprender que cuando una persona es vacunada, se está protegiendo a sí misma, a sus hermanos, amigos y compañeros de escuela y a sus familias, protege a mujeres embarazadas y, así, a sus hijos, nietos y a las generaciones futuras en general.

La vacunación continúa siendo la medida preventiva más eficaz para evitar el desarrollo y presencia de enfermedades y mantener un estado óptimo de salud, a pesar de que existan adelantos en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades.

Cada año, salen nuevas vacunas y se perfeccionan las ya existentes con la finalidad de que sean más seguras y eficaces, para seguridad de la población sólo pueden ser utilizadas aquellas vacunas formalmente aprobadas por la autoridad sanitaria nacional e internacional de acuerdo con las correspondientes normas legales en vigencia sobre elaboración, importación y comercialización de drogas y medicamentos de uso humano.

Si bien en algunas ocasiones las vacunas pueden presentar efectos secundarios (dolor, enrojecimiento e inflamación en el lugar de la aplicación) como cualquier otro medicamento, estos suelen ser leves y es muy raro que provoquen reacciones graves; por otro lado, es mucho mayor el riesgo de contraer una enfermedad por no haberse vacunado.

Es importante que, si tienes dudas acerca de los diferentes esquemas de vacunación para niños, adultos y adultos mayores, se lo hagas saber a tu médico de cabecera para que pueda orientarte y resolver cualquiera de tus dudas. A continuación, se agregan links de información sobre la vacunación en México:

http://www.imss.gob.mx/tags/vacunas

https://www.gob.mx/salud/articulos/esquema-de-vacunacion

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