Sabías qué: según el último censo realizado por el INEGI, en México, hay 33.3 millones de niños menores de 15 años y 31.9 millones de jóvenes entre 15 y 29 años. Estas cifras representan el 52% de la población total. Así es, en nuestro país habitan 123.5 millones de personas, y cuando menos un cuarto de la población son niños menores de 15 años.

Estos números nos permiten entender que la economía de nuestro México estará en manos de estos pequeños a la vuelta de 10 años, y los economistas comprenden un papel importante de la educación prematura sobre, cómo funciona el sistema financiero, comenzando desde el área personal. Si nuestro futuro está en manos de estos pequeños, debemos comenzar con fomentar y enseñar buenas prácticas financieras.

Los niños a temprana edad comienzan a familiarizarse con su entorno, aprenden de las experiencias y ejemplos de la familia, por tanto, desde casa estamos obligados a proporcionarles herramientas útiles para cuando lleguen a mayores. Aquí trataremos algunos ejemplos, adaptados del experto en finanzas personales Alejandro Saracho:

Hay que explicarles el valor o equivalencia del dinero, es decir, cuántos tipos de valores hay en las monedas y los billetes, así como cuánto debo juntar para equiparar el valor de otro: 50 monedas de un peso deben juntarse para acumular el valor de un billete de 50 pesos.

A veces los pequeños pueden pensar que el dinero se obtiene con sólo pedírselo a un cajero automático, que les dará todo lo solicitado; por tanto, debemos explicar, con lenguaje claro y sencillo, la forma de ganar el dinero a través del trabajo, las inversiones o las ventas. Ayudará mucho a ejemplificarlo cuando demos tareas extras a los hijos, como podar el césped o lavar el coche, con una retribución monetaria de por medio e, incluso, hacerlos partícipes de una venta de garaje.

Una vez que obtuvieron dinero, deberá mostrárseles la forma correcta de administrarlo, cómo no debe gastarse el dinero de manera desorganizada, sino a meditar con calma y destreza en qué puede emplearse, a través de la planeación.

Justo ayudará al punto anterior, establecer reglas del ahorro. Si se ve como un gasto prioritario y un medio para alcanzar las metas, pronto se volverá un hábito saludable que aplicarán en su vida adulta.

Una de las enseñanzas más valoradas es aprender a invertir. Se pueden poner ejemplos que alienten a los menores de edad a generar mayores ingresos de forma divertida. Por ejemplo: el niño se ganó algunos billetes lavando el coche de los padres, a través del ahorro, logró juntar y puede invertirlo en comprar CETES para niños (de lo que hablamos en un artículo anterior), o montar un pequeño negocio en la cochera, como un puesto de limonadas en medio de las vacaciones de verano.

Aprender a manejar las deudas es un paso sumamente importante, ya que el sobreendeudamiento es una de las mayores causas de quiebre financiero de las personas. Por ejemplo: el niño desea comprar una bicicleta y durante el año juntó la mitad del dinero, así que “banco papá/mamá” le prestará la cantidad restante, sin embargo, el niño deberá regresar la cantidad prestada en pagos previamente fijados, junto con un interés. Lo que ayudará con la planificación del gasto y la responsabilidad.

Quizá valga la pena llevarlos a conocer instituciones financieras y, por qué no, hasta ayudarles a abrir una cuenta bancaria donde puedan tener control de sus finanzas.

Hacerlos partícipes de los gastos de casa, los preparará para enfrentar la realidad cuando dejen el nido.

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