Son muchas las corrientes culturales y religiosas, que han establecido al ayuno como un método saludable e, incluso, curativo, para determinadas condiciones. De igual forma, también se le han adjudicado beneficios relacionados con la reducción de peso. Pero, en cuanto al ayuno… ¿Qué es lo que dice la ciencia?

Haciendo una revisión de diversos estudios, se puede observar que también existe un apoyo positivo en cuanto a la aplicación del ayuno; sin embargo, hay diversas situaciones que determinan si realmente el ayuno puede ser benéfico o no para la salud.

En algunas condiciones, el ayuno debe ser aplicado para evitar alguna complicación en alguna intervención médica, como en una cirugía; de igual forma, en algunos tratamientos, las personas deben de encontrarse en ayuno. Pero fuera de estas situaciones médicas, los investigadores se han preocupado por saber qué otros beneficios o riesgos existen con relación al ayuno.

Entre los beneficios que se han identificado:

  • Efecto cardioprotector cuando el ayuno se aplica una sola vez al mes, sin que rebase las 24 horas y sin realizar actividades extenuantes durante ese período.
  • Reducción de masa grasa y aumento de masa muscular. Este hallazgo es relativamente nuevo, pero sólo se encontraron beneficios bajo rigurosas características (si se aplica en población masculina que sean deportistas de alto rendimiento, ingieran el 100% de su requerimiento total y bajo la supervisión de un especialista de la nutrición).

Entre sus riesgos se han encontrado:

  • Disminución de leptina, la cual es una sustancia que se encarga de emitir la sensación de saciedad. Cuando existen pequeñas o nulas cantidades de leptina, es mayor la posibilidad de que se ingiera una mayor cantidad de alimento.
  • Sobrepeso y obesidad, cuando durante los ayunos no se está ingiriendo el requerimiento total de calorías, sometiendo a las células corporales a un estrés, el cual influye en el aumento de acumulación de grasa corporal.

En un estudio reciente, donde se analizaron una gran cantidad de investigaciones, se encontró que no hay una diferencia entre las personas que son sometidas a ayunos intermitentes en comparación con aquellas que llevan una dieta normal. Esto nos demuestra dos cosas:

  1. Que el ayuno aplicado de diversas formas(un día si y un día no, o todos los días, pero sólo unas horas), no tiene un beneficio en cuanto a la reducción de peso o a la salud, en general.
  2. Si una persona, por circunstancias ajenas a ella, tiene ayunos diarios de más de 6 hrs, pero cumple con su requerimiento total de calorías, ingiere de forma equilibrada los nutrimentos que necesite, evita alimentos irritantes y cuida de la forma de preparar sus alimentos, podrá mantener una buena salud.

A pesar de que se han mencionado algunos posibles beneficios por la aplicación de ayunos, es importante recalcar que aún sigue siendo un tema que causa controversia dentro del ámbito científico y del cual falta mucho por investigar, por lo que es recomendable no dejarse llevar por lo que dicen, y siempre será mucho más adecuado acercarse con un especialista de la nutrición, para que pueda diseñar nuestro plan de alimentación de acuerdo a nuestras necesidades específicas y así evitar cualquier evento que pueda poner en riesgo nuestra salud.