En nuestra vida diaria utilizamos diferentes tipos de energía, pues nos ayudan a facilitar nuestras actividades; muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de ello, pues son rutinas que pueden realizarse incluso en automático.

Por tanto, resulta completamente útil aprender a identificar esas actividades y el tipo de energía que consumen, para impactar positivamente en dos esferas: cuidar el medio ambiente y nuestro bolsillo.

Las energías no renovables, son aquellas que provienen de fuentes y recursos limitados existentes en nuestro planeta, por ejemplo: los combustibles como el carbón, petróleo y gas natural. Estos tres elementos son utilizados con altísima frecuencia en nuestra vida diaria. El petróleo,se encuentra presente en todos los elementos plásticos, en la gasolina que impulsa nuestros vehículos, en medicamentos, colorantes y un sinfín de cosas más. El gas natural, es básico en nuestro hogar para calentar el agua con que nos bañamos y cocinar. Inclusive, la luz eléctrica de nuestros hogares se obtiene con base en estos elementos no renovables, por lo cual, no tomar acciones al respecto, pone en riesgo considerable la desaparición de las valiosas energías no renovables.

Para contrarrestar esto, la ciencia ha encontrado nuevas formas de obtener energía renovable, aprovechando recursos como la fuerza del mar (mareomotriz), del calor de la tierra (geotérmica), del viento (eólica) y del sol (solar). Lo que beneficia enormemente a la conservación de nuestro planeta.

Lo interesante para nosotros es el beneficio que existe de aplicar estas energías renovables en casa, por ejemplo: la sustitución del calentador de gas o carbón, por uno de celdas solares, y utilizar focos ahorradores o luz led, que minimizan el consumo de energía eléctrica.

Para poner un ejemplo a groso modo:

Según la página oficial del gobierno de México, se estima que el gasto por el calentador de agua tradicional es el tercero más grande en nuestro presupuesto, al representar el 13% de la cuenta de energía.

En el mercado, un calentador solar de 84 litros oscila entre los $4,000 y $5,000 pesos, según marca y costo de instalación. Su tiempo de vida es de 20 años (mucho mayor al de un boiler tradicional). Una vez instalado, puede llegar a ahorrar un promedio de 5 pesos por ducha, implicando el retorno de la inversión, con dos usuarios por día, en un plazo de 15 meses, y un ahorro de un poco más de 80 mil pesos en su tiempo de vida útil (suponiendo que el costo del gas permanezca inmóvil, lo que es poco probable, por tanto, entre más alto el precio del gas, más pronto la recuperación de la inversión).

Como ven, existen formas para ayudar a nuestro planeta y cuidar nuestros bolsillos; no veamos la implementación de estas formas de energía renovable como un gasto, sino como una inversión.

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