A un año del terremoto del 19 de septiembre cuyo epicentro fue localizado aproximadamente a un kilómetro de San Felipe Ayutla, Puebla, regresa a la memoria el grave daño ocasionado en pérdidas humanas, de salud, materiales y económicas. A este tiempo, vale no sólo recordar lo perdido sino también lo que se queda después de la experiencia.

 Inevitablemente en lo cotidiano, estamos expuestos al conflicto, al estrés, éste genera una respuesta emocional, física, mental y conductual que funciona como una llamada de atención para hacer frente a las diferentes situaciones que vivimos. Cada conflicto ha de generar un aprendizaje que lleva a nuevas estrategias, herramientas, capacidades y defensas, en general una preparación cada vez más elaborada para la vida. Las bases con que se desenvuelve poco a poco una personalidad capaz de adaptarse y enfrentar los acontecimientos cotidianos se encuentran en las propias experiencias y su contexto, son acumuladas desde la niñez y a través de todo el desarrollo posterior.

 Las situaciones de emergencia, incluidos desastres naturales como los temblores o terremotos generalmente sobrepasan la capacidad de manejo o afrontamiento de las personas. Generan un impacto en el ámbito psicológico individual, familiar y social que no sólo es momentáneo, sino que algunas veces sus efectos se manifiestan de manera persistente a través de cierto tiempo.

De cualquier forma, el efecto que tiene en las personas este tipo de situaciones depende de muchos y muy variados elementos que se podrían clasificar en: 1)las características propias del evento, como su severidad y presencia inesperada 2) la personalidad y vulnerabilidad de quien lo sufre y 3) el entorno y las circunstancias, como las características comunitarias, recursos, medidas preventivas, etc. 

Le sigue al evento crítico una fase de ajuste necesario en la persona de vuelta al equilibrio, cuyo desarrollo dependerá en gran medida de lo señalado anteriormente: la presencia de una preparación individual y hasta colectiva, la capacidad de resiliencia.

Resiliencia.La palabra proviene del latínresilio, vale tanto como volver atrás, volver de un salto, resaltar, rebotar. El término adoptado y adaptado a las ciencias sociales se puede comprender básicamente como el fenómeno del desarrollo exitoso de una persona bajo condiciones adversas.

Cabe destacar desde este momento que: 1) la resiliencia implica una competencia de afrontamiento inmediata al evento adverso y 2) supone un proceso de ajuste también, es decir, responde a las preguntas ¿Cómo se afronta la situación? y ¿Cómo se organiza la vida cotidiana después de dicha situación? Herramienta y escudo a la vez

Una situación crítica que nos rebasa en control y afrontamiento nos brinda una visión más amplia de nuestras propias capacidades, nos genera una perspectiva totalmente nueva ahora disponible a la percepción, una certeza no de lo que somos, sino de lo que podemos llegar a ser personal, familiar y socialmente. 

Sin duda el terremoto del 2017 nos ha dejado aprendizaje, conciencia, preparación, voluntad, perseverancia, solidaridad y muchas otras cosas más. Un examen personal dejará al descubierto que de nuevo se encuentra en cada uno de nosotros después de la experiencia y el recuerdo.

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