Encuesta de Cohesión Social para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia (ECOPRED) 2014, desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía INEGI, revelo las siguientes cifras en materia de abuso sexual y violación infantil: para el delito de violación fue de mil 764 niñas, niños y adolescentes victimizados por cada 100 mil niñas, niños y adolescentes de 12 a 17 años. En el caso de tocamientos ofensivos y manoseos, es de cinco mil 89 casos por cada 100 mil niñas, niños y adolescentes.

En este sentido, es importante recalcar el compromiso que tenemos como sociedad para garantizar el respeto y cumplimiento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. La Convención sobre los Derechos del Niño, en su Artículo 19, establece que es obligación del Estado proteger a los niños y niñas de todas las formas de malos tratos perpetrados por padres, madres o cualquiera otra persona responsable de su cuidado, y establecer medidas preventivas y de tratamiento al respecto.

A pesar de lo anterior, como lo indican los datos estadísticos de 2014, nuestro país ocupa los primeros lugares en abuso sexual y violación infantil, así como, también representa una gran oferta en cuanto al comercio sexual de menores.

Ante esta realidad, el Comité de los Derechos de los niños, en su recomendación No. 13 (2011), titulada “Derecho del niño a no ser objeto de ninguna forma de violencia” señala que las agresiones sexuales, son un tipo de violencia que consiste en conductas intencionales de contenido sexual realizadas por personas hacia niñas, niños y adolescentes, ya sea que los realicen con ellos, los obliguen a observarlos o los hagan ejecutarlos, en un contexto donde el agresor utiliza la fuerza, o los convence mediante engaños, mentiras, manipulación u objeto de lucro. Podemos agregar que las acciones antes mencionadas, pretenden cosificar a los menores a través de la sexualidad.

La forma más eficaz de terminar con las agresiones y proteger a los menores, es prevenirlas, fomentar en los niños la confianza para contar lo que les sucede en su día a día. Una vez que el niño platique, escriba, dibuje o de alguna manera exprese una situación inusual, es importante avisar a las autoridades, cualquier persona puede hacerlo, de este modo se puede evitar que el agresor o agresora le siga haciendo daño.

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (LGDNNA) reconocen a los menores, el derecho a vivir en condiciones adecuadas para su sano desarrollo y a vivir libre de cualquier forma de violencia, por ello, existen mecanismos legales y autoridades especializadas que tratan de prevenir y en su caso, lograr la recuperación de quienes sufrieron agresiones sexuales, como las Procuradurías de Protección de los Sistemas para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en las entidades federativas, las cuales por mandato de la LGDNNA tienen atribuciones para conocer de casos en que los derechos de menores de edad sean vulnerados, y a las que podemos acudir.

Debes saber que las agresiones sexuales, son un delito que se sanciona con pena de prisión y hay diferentes tipos, en este artículo nos enfocamos en el Abuso Sexual Infantil.

El abuso sexual infantil, lo cometen personas mayores, hombre o mujer, que manipulan los genitales o regiones sexuales de los menores sin su consentimiento; el agresor puede ser un amigo o miembro de la familia y no necesariamente es agresivo. El abusador sexual busca sus víctimas entre los niños y niñas ofreciendo su amistad y recompensa. Algunos niños se sienten menos atraídos por esas trampas.

El abuso sexual, es un delito que involucra los genitales (pene o vagina) del niño y las regiones sexuales (pechos, piernas, manos, boca), ya sea del adulto o del niño. El daño, tanto de tipo físico como emocional o psicológico, es muy serio.

Frecuentemente este término se confunde con la violación, pero no es así. En el abuso sexual no hay penetración o violación (introducción de cualquier parte del cuerpo en boca, ano o vagina), se caracteriza porque el agresor somete fácilmente a los menores aprovechando su ingenuidad, no hay violencia física, y el abuso consiste en tocar los genitales, la masturbación, o la exhibición de los órganos sexuales del agresor o del agredido. Las víctimas pueden ser niñas o niños, y quienes cometen el delito muchas veces son conocidos, familiares o amigos de la familia.

Es poco probable que niñas, niños y adolescentes mientan sobre la existencia de agresiones sexuales en su contra, por eso se debe creerles, apoyarles y no cuestionarles o reprenderles.

Las consecuencias por abuso sexual infantil varían de acuerdo con la etapa evolutiva del menor e incluso existe variables implicadas como la existencia de maltrato físico y/o psicológico, abandono, el tipo de abuso, su frecuencia y duración, la relación con el agresor, etc.

Por lo anterior, es importante la evaluación profesional (médica/psicológica) ante la presencia de cualquier cambio significativo en la conducta habitual de los menores.

¿Cómo podemos prever y proteger a nuestros hijos de situaciones así?, a continuación, abordaremos algunas acciones que nos pueden ayudar.

1.Proporcionar apoyo, cariño, seguridad, confianza y escuchar las opiniones e inquietudes de niñas, niños y adolescentes.

2.Garantizar ambientes familiares respetuosos y libres de violencia.

3.Enseñar a sus hijas e hijos, desde temprana edad, el nombre de las partes de su cuerpo (incluyendo los genitales).

4.Hacerles saber que ninguna persona, aunque sea familiar, puede tocar sus genitales, ni hacerles caricias que los incomoden.

5.Si niñas, niños y adolescentes manifiestan que hay personas que los molestan, no ignorar su relato, ellos generalmente no mienten cuando reportan un posible abuso.

6.Procurar no perder de vista a sus hijos en eventos: fiestas, comercios, parques, paseos o actividades fuera de su hogar (incluidas las escolares y religiosas).

7.Buscar información sobre las conductas de violencia sexual, los factores de riesgo y protección, y el perfil de los posibles agresores.

8.Evitar enseñar obediencia absoluta a las personas con frases como “haz todo lo que el maestro te diga”.

9.Inculcar a sus hijas e hijos a rechazar obsequios a cambio de una condición o petición.

10.Informar a sus hijas e hijos la importancia de que nadie debe tomarle fotografías sin su consentimiento.

11.Supervisar los sitios web que visitan sus hijos, así como sus amigos en las redes sociales.

Una vez reconocida la agresión, así como al agresor, madres, padres, tutores, familiares o cualquier persona, deben realizar su denuncia ante la agencia del Ministerio Público especializado; es importante que, si la persona menor de edad presenta signos visibles de agresión, no se le asee ni alimente hasta que se le practique un examen médico por parte de la autoridad.

Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a que sus madres, padres o tutores los acompañen durante todas las diligencias; a que se les proporcione atención prioritaria y respetuosa; que se escuche su opinión, así como a recibir servicios para su rehabilitación, todo en atención a su interés superior.

En México, conforme al Protocolo de Actuación para quienes imparten justicia en Casos que involucren Niñas, Niños y Adolescentes, que publicó la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los jueces y juezas deberán decretar medidas (especiales, provisionales o definitivas) de protección para el niño víctima y deberán apegarse al principio de menor separación de su familia, atendiendo a su interés superior.

Muchas familias, niños y adolescentes víctimas de abuso temen involucrarse en un proceso judicial; es posible que deseen continuar con sus vidas y dejar el abuso en el pasado. A muchos les preocupa perder su privacidad, o se sienten avergonzados o humillados por lo que pasó. Puede ser que les preocupe que el ir a la corte les cause más trauma y dolor. Todas estas preocupaciones son comprensibles. Sin embargo, cuando los niños o adolescentes han sido abusados sexualmente, es posible que el sistema legal pueda convertirse en una ayuda para a ellos y sus familias. Tomar acción legal les da a los niños o adolescentes la oportunidad de hacer valer sus derechos y denunciara la persona que los abusó.