“Soy mujer, y eso es lo único que importa ahora” Comandanta del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Se presenta en las siguientes líneas un repaso breve de la historia y el presente del Día Internacional de la Mujer, ¿por qué se conmemora y cuál es su relevancia?

Este día se conmemora a la mujer como constructora de la historia en lo referente a la visibilización, mantenimiento y desarrollo de un ambiente incluyente, equitativo; de espacio social e íntimo, de condiciones adecuadas para potenciar las capacidades de cada mujer, donde una idea preconcebida no sea la guía que delimite y limite a las personas por razones como su condición social, económica, por su edad y mucho menos por su sexo.

Países de todo el mundo lo celebran nacionalmente el día 8 de marzo, en las Naciones Unidas se le tiene una especial consideración; pero además de ser una fecha que se celebra, también se vive en términos de reflexión, de propuestas y de acciones. La tradición se presenta desde finales del siglo XIX en Norteamérica como una lucha contra lo preestablecido, una lucha contra las ideas en pro de nuevas concepciones, de nuevos estilos de vida y perspectivas.

En dicha época, en Estados Unidos la industrialización llena de cambios radicales y las formaciones políticas ponen de manifiesto las necesidades, los descuidos, las condiciones de inequidad, pero sobre todo los abusos. Una participación más activa económica y socialmente de la mujer devela el hecho de su presencia opacada deliberadamente por la dominación masculina y las formas y contenido de las ideas imperantes.

De 1907 a 1911 las reuniones, los mítines y huelgas de mujeres que tomaron acción, tenían por objetivos principales el cambio en las duras condiciones laborales, mejoras salariales y el derecho al voto, posteriormente la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer con respecto del hombre. Se consiguieron con el tiempo avances sociales, sindicales y en las políticas.

La primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar en 1911, en países de Europa se pugnaba por el derecho al voto, el acceso de las mujeres a los cargos públicos, a la formación profesional y el fin de la discriminación laboral. Lamentablemente, en ese mismo año, un terrible incidente en el que más de 100 mujeres trabajadoras perdieron la vida bajo condiciones laborales precarias, fue el hecho que marcó importantes cambios en legislaciones laborales en Estados Unidos; su memoria sigue siendo, respetuosamente, un motivo de dirección y compromiso.

En lo sucesivo cada vez más países se unieron a la campaña cuyas necesidades, objetivos y alcances se siguen desarrollando. En 1975 la Organización de las Naciones Unidas declaró oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

La Carta de las Naciones Unidas, firmada en 1945, fue el primer acuerdo internacional para afirmar el principio de igualdad entre mujeres y hombres. Lo que ha dado como resultado la creación de estrategias, normas y programas que promueven la participación de la mujer en condiciones de igualdad y el respeto a los derechos humanos y específicamente los derechos de la mujer.

El día de la mujer provee de resultados importantes en el ámbito social, económico y político de los países. Clarifica la relevancia de la acción mediante la agitación de las ideas, hay mítines, demostraciones, reuniones, conferencias, hay artículos, trípticos, señales, hay posters y anuncios que despiertan el interés y la participación individual y colectiva.

Una de las funciones de la conmemoración es fortalecer la solidaridad de las mujeres desde cualquiera que sea su posición. Con el día de la mujer se presenta un intercambio global sobre la experiencia, los alcances y las limitaciones en temas particulares; la organización pública se adapta sobre la marcha y se desarrolla cada vez más una conciencia política.

Gloria Leff Zimmerman apunta, entre otros elementos importantes, la organización política y social de la mujer como una forma de conquista hacia cambios visibles y perdurables, una organización consciente de fuerza y de capacidades para lograr el derecho soberano de gobernar sus espacios, su patria. Se trata en principio de una conciencia en las mentes individuales que lleve a la organización y participación. En ese sentido el papel de las mujeres y de todas las personas es esencial desde cualquier parte que se pronuncie.

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