Por excelencia, septiembre es el Mes del Testamento, todo el mundo habla de hacer un testamento, de “poner en orden sus propiedades”, evitarles problemas a sus seres queridos, los descuentos en trámites para redactar el testamento y demás cosas. Todo eso es cierto: a diferencia de las películas, donde el millonario muere y su nieto encuentra una carta que dicta que es él el único heredero de toda su fortuna; en México la realidad es un poco diferente, un poco menos romántica, pero más simple: la realidad es que quien desee evitarle un no-muy-divertido juicio sucesorio intestamentario a sus familias debe acudir ante su notario público más cercano y tramitar un testamento.

El testamento proviene de las palabras latinas ‘testario’ (testimonio) y ‘mentis’ (memoria, aunque también se usa para definir voluntad), por lo que podría entenderse como testimonio de la voluntad póstuma en cuanto a quién heredará las propiedades después de que su actual propietario muera.

Elaborar un testamento y dar aviso de su existencia a nuestros familiares nos ayudará a evitar disputas familiares y conocer a detalle los bienes propiedad de quien lo elabora.

Aunado a lo anterior, prever y elaborar un testamento nos beneficia como sociedad, ya que, mientras más personas hagan testamento, serán menos aquellas que deban acudir ante los Juzgados Familiares a iniciar un juicio sucesorio intestamentario, lo que reducirá la carga de trabajo de dichas autoridades y conflictos familiares, permitiendo una mejor y más pronta impartición de justicia

Durante todo el mes de septiembre, se lleva a cabo una campaña puesta en marcha por la Secretaría de Gobernación, gobiernos locales y notarios de toda la República Mexicana, que consiste en realizar un descuento de hasta el 50% sobre los honorarios de los notarios y extender los horarios de atención en las notarías. Lo anterior para fomentar la cultura del testamento en toda la ciudadanía. Este año se inició la décimo segunda campaña bajo el eslogan: “El cariño se hereda”.

El trámite para realizar un testamento es sencillo y no se requiere más que presentar en una Notaría Pública documentación como identificación oficial, nombre completo de nuestros familiares o beneficiarios y comprobantes legales de las propiedades a nuestro nombre.

Para hacer un testamento es necesario determinar quién deseas que sea dueño de tus propiedades una vez que fallezcas; puedes señalar a una o varias personas, en partes iguales o proporciones distintas. Recuerda que es tu voluntad, y nadie puede obligarte a decidir algo con lo que no estás de acuerdo.

Una vez decidido esto, debes acercarte al notario público de tu elección con quien deberás llenar un formato donde indiques quién o quiénes serán tus herederos, en qué porcentaje y quién será el albacea (persona encargada de que esa voluntad se cumpla). Después de esto, el documento se entrega con una copia de tu identificación (INE, pasaporte o alguna otra identificación oficial). Cuando te hablen de la notaría, deberás acudir a la cita para firmar el documento y pagar los honorarios del notario, quien te indicará cuándo puedes pasar por la escritura que contiene tu testamento.

Recuerda que este testamento puede ser modificado cuantas veces quieras, elaborando un nuevo testamento, lo que origina el pago de honorarios del notario nuevamente. En caso de perder el documento, puedes recuperarlo a través de una copia certificada, la cual tiene el mismo valor que la original, ya sea ante el notario público o ante el Registro de Notarías.

Tramitar tu testamento puede garantizarle tranquilidad a tu familia; el procedimiento es rápido y sencillo, y tienes hasta el 29 de septiembre para realizarlo. Consulta la lista de notarías públicas y cuéntanos tu experiencia:

http://www.notariadomexicano.org.mx/directorio/notarios.html

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