Si bien nosotros no somos doctores ni conocemos la sintomatología propia de cada enfermedad, es importante que al acudir a alguna revisión o consulta médica llevemos la mayor cantidad de información posible a quien nos atenderá, ya que de esta forma es posible realizar un diagnóstico más fidedigno y el tratamiento será más adecuado. Esta información no necesariamente tiene que estar escrita, por ejemplo, saber cuánto tuvo de temperatura el niño, cuántas veces ha vomitado la persona, qué presión arterial manejamos o desde hace cuánto nos duele la cabeza.

Un simple “me siento mal” no le dice nada al médico, quien seguramente requerirá más tiempo en indagar a qué síntomas se refiere su paciente.

Algunos aspectos importantes al visitar al médico son hablar a detalle de cómo nos sentimos, ya que solemos describir nuestras molestias como dolor o malestar, pero no detallar más, a menos que el médico haga las preguntas específicas. El dolor suele tener características que dan información valiosa a la hora de dar un diagnóstico, por ejemplo: su localización, intensidad, duración, frecuencia, causa, atenuantes, irradiación ¡Todo esto sólo al hablar de un “dolorcito”!

Con todo esto, podemos decir que es importante poner atención a los síntomas (dolor de cabeza, náuseas, vómito, mareo, etc.) antes de una consulta, para poder ser más específicos a la hora de explicarlos. De igual forma, hay que saber cómo ha sido la evolución de la enfermedad: mejora, empeora, sin cambio, algún medicamento tuvo un efecto secundario; todo ayuda al diagnóstico y a un tratamiento eficaz.

Otro punto por resaltar es la importancia de presentar siempre los estudios de laboratorio y aquellos que son especializados, los diagnósticos anteriores o cualquier evidencia de que se han agotado todas las posibilidades para encontrar la causa del problema. Por lo que en Orienta PAE te recomendamos siempre tener en orden y a la mano documentación como tipo de sangre, estudios especializados, chequeos médicos, análisis clínicos y, en caso de que seas un paciente con diabetes o hipertensión arterial, una tabla donde anotes los resultados de cada chequeo de glucosa (para saber tu nivel de glucosa en la sangre) o cuál ha sido tu presión arterial.

Finalmente, debes saber que, pese a que se utilizan indiscriminadamente los términos, síntomas y signos no son sinónimos; los signos se definen como la manifestación objetiva y medible de una enfermedad, es decir, es todo aquello que podemos medir o contabilizar (pulso, temperatura, tensión arterial, glucosa); mientras que los síntomas son la manifestación subjetiva de una enfermedad, únicamente percibidos por los pacientes, por lo que el médico no puede corroborarlos (dolor, náuseas, mareo, vértigo, entre otros), sino confiar en lo que su paciente le dice; es por todo esto que, la próxima vez que tu médico te pregunte: “¿Qué es lo que tiene usted?”, podrías pensar en ayudarlo en hacer su trabajo y detallarle exactamente cómo te sientes.

Recuerda que en Orienta podemos asistirte de manera remota; no dudes en contactarnos ante cualquier duda, y si aún no cuentas con nuestro servicio, te invitamos a conocer Orienta Liv.