En nuestro país, cuando se dice que una persona está empachada -principalmente en la niñez- por el consumo excesivo de alimentos o por la ingestión de sustancias no comestibles como papel, pegamento, gis, goma, chicle, cartón, etc., y comienzan algunos síntomas como: dolor e inflamación estomacal, diarrea, sensación de digestión lenta, presencia de gases o flatulencias, repulsión o asco a los alimentos, aumento de los movimientos del intestino “gruñido de tripas” y vómitos; entre otros. Se trata en realidad de una indigestión.

Se tiene la creencia de que estos alimentos o sustancias se “pegan” en el intestino; pero lo que en realidad sucede, es que el cuerpo no puede absorberlas ni procesarlas por lo que, como mecanismo de defensa, aumenta los movimientos intestinales desencadenando la diarrea y demás síntomas.

Para evitarlo, es importante tener en cuenta una adecuada alimentación; evitar el consumo excesivo de harinas refinadas (pan, galletas, pasteles, tortillas de harina), azúcares, alimentos grasosos, embutidos, refrescos o jugos comerciales y procurar consumir agua de acuerdo a las necesidades de la persona. Las raciones o cantidades de los alimentos deben de ser las adecuadas dependiendo de la edad y  necesidades de cada la persona. Es necesario enseñar y recordar a los niños cuáles son las sustancias NO comestibles. Y recuerda que es mejor que ingiera el agua y los alimentos en porciones pequeñas a lo largo del día; es mejor tomar 2 cucharadas de suero y mantenerlas, que tomar 1 vaso de agua y vomitarlo.

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Es importante que –ante cualquier síntoma- acudamos al especialista para recibir el tratamiento adecuado. Aunque tradicionalmente se toman medidas naturales o terapias alternativas como masajes (realizado por sobadores), infusiones, tés, o purgantes; no deben de utilizarse como única manera de sanación. El tratamiento dependerá de la sintomatología que se presente y de lo que el médico decida al momento de revisar al paciente.

Jamás te automediques.