La bulimia es una enfermedad en la que una persona tiene episodios regulares de comer en exceso acompañados del sentimiento de pérdida de control. La persona utiliza luego diversas formas -como vomitar o consumir laxantes (purgarse)- para evitar el aumento de peso. Es un problema de salud que se presenta con mayor frecuencia en mujeres jóvenes y adolescentes que en hombres.

Se desconocen las causas exactas, sin embargo, se sabe que los factores emocionales tienen un gran peso en el desarrollo de esta enfermedad.

En la bulimia, pueden presentarse episodios de ingestión excesiva de alimentos -varias veces al día- durante meses. La persona a menudo come grandes cantidades de alimentos ricos en calorías, por lo regular, en secreto y es durante estos episodios que la persona siente una falta de control sobre su alimentación.

Episodios y Síntomas de la Bulimia

La ingestión excesiva de alimentos lleva al auto rechazo, lo cual provoca las purgas para evitar el aumento de peso. La purga puede incluir:

  • Provocarse el vómito.
  • Ejercicio excesivo.
  • Uso de laxantes o diuréticos.

Las personas con bulimia con frecuencia están en un peso normal, pero pueden verse a sí mismas con sobrepeso.

Algunos síntomas son:

  • Ejercicio compulsivo.
  • Consumir repentinamente grandes cantidades de alimentos o comprar grandes cantidades de alimentos que desaparecen de inmediato.
  • Ir al baño de manera regular inmediatamente después de las comidas.
  • Encontrar dentro de sus cosas empaques de laxantes, pastillas para adelgazar, fármacos que causan el vómito o diuréticos.

 

Tratamiento y Rehabilitación Nutricional

El tratamiento conlleva un abordaje multidisciplinario, comenzando por la parte médica y emocional, y con apoyo de un tratamiento nutricional especializado. En primer lugar, se tratan de evitar los vómitos y de normalizar el funcionamiento de los procesos del cuerpo para comenzar con una alimentación equilibrada y nuevos hábitos alimenticios.

El objetivo del tratamiento nutricional es ayudar a la persona a asumir que puede comer todo lo que quiera con moderación. Para lograrlo, debe estar libre de su temor a que todo lo que coma la hará engordar. Para las personas con esta afección, el desafío consiste en aprender que comer pequeñas cantidades de sus comidas favoritas no conduce necesariamente a una sesión de atracón y purga.adobestock_78659139-1

El manejo nutricional puede ser ambulatorio u hospitalario dependiendo a las condiciones de la persona. En ambos casos se deberá de brindar educación nutricional y un plan de alimentación especializado de acuerdo a sus requerimientos.

Hacia el fin de la terapia se recomienda que, en el menú semanal de la persona, se incorporen pequeñas cantidades de alimentos que pudieran estar “prohibidos” con anterioridad, de manera que compruebe que consumirlos no lleva automáticamente a un atracón. La ingesta será progresiva en cantidad, frecuencia, y tipo de alimentos identificados como causantes de ansiedad. Si la persona necesita perder peso, la dieta no deberá de ser muy restrictiva en calorías  para que el ritmo de pérdida de peso sea de aproximadamente 400 gramos por semana.

Con respecto al ejercicio es importante que, durante el programa de recuperación, se realice bajo control con el fin de mejorar la digestión e incrementar el metabolismo; además de ser una herramienta eficaz para aliviar la ansiedad y promover un estado de mayor tranquilidad. El ejercicio no deberá realizarse si se manifiestan problemas médicos severos.

Lo más importante, sin lugar a dudas, es que se busque ayuda profesional.